
A 21 AÑOS DE CROMAÑÓN, JORGE LOZANO DIJO QUE “ES UNA HERIDA COMPARTIDA”
El arzobispo de San Juan de Cuyo encabezó una misa en la Catedral Metropolitana y recordó a las 194 víctimas de la tragedia ocurrida en 2004 en la Ciudad de Buenos Aires.
Al cumplirse 21 años de la tragedia de Cromañón, el arzobispo de San Juan de Cuyo, Jorge Lozano, afirmó que el hecho “es una herida compartida” y una marca profunda en la memoria colectiva. El mensaje fue pronunciado durante una misa celebrada este martes en la Catedral Metropolitana, en conmemoración de las 194 personas que murieron en el incendio ocurrido en 2004.
Durante la homilía, Lozano sostuvo que lo sucedido en Cromañón constituye “una cicatriz que a veces duele, pero que también nos recuerda que estamos vivos y que seguimos juntos”. En ese marco, recordó que la mayoría de las víctimas eran jóvenes “con sueños, proyectos y toda una vida por delante”, y remarcó el impacto que la tragedia tuvo no solo en las familias afectadas, sino en toda la sociedad.
“El incendio de Cromañón no es solo una noticia o un recuerdo lejano. No es un hito más en la historia dolorosa de la Ciudad o la región: es una historia que nos marcó, una herida compartida que nos une y nos fortalece como comunidad”, expresó el arzobispo ante los presentes. Sus palabras apuntaron a resignificar la memoria colectiva como un espacio de encuentro y acompañamiento.
Lozano destacó además el carácter particular de la celebración religiosa, al señalar que la misa tenía “un peso y una ternura distinta” por el significado que Cromañón conserva en la sociedad. “Es una herida que compartimos y que, lejos de aislarnos, nos invita a abrazarnos, a cuidarnos y a ponerle nombre y rostro a la ausencia”, afirmó durante la ceremonia.
En uno de los momentos más simbólicos del acto, se encendieron 194 velas en el altar, una por cada persona fallecida. Según explicó el arzobispo, ese gesto no fue solo un recordatorio, sino una expresión de acompañamiento. “No están solos. No los olvidamos. Su vida, sus sueños y su esperanza siguen entre nosotros”, señaló.
Hacia el final de la homilía, Lozano llamó a transformar el dolor en una memoria activa y comprometida. “Nos llevamos en el corazón un tesoro invalorable: el recuerdo de Cromañón, el abrazo de la comunidad y la luz de la esperanza que no se apaga”, concluyó. La misa se realizó en el marco de un nuevo aniversario de la tragedia, considerada la peor no natural ocurrida en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.