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FORESTADORA TAPE BICUÁ SOLICITÓ CONCURSO PREVENTIVO POR UNA DEUDA DE $11.500 MILLONES

La empresa, con sede en Gobernador Virasoro, mantiene su planta paralizada desde agosto y paga salarios de manera parcial mientras busca reordenar pasivos y evitar la quiebra.

FORESTADORA TAPE BICUÁ SOLICITÓ CONCURSO PREVENTIVO POR UNA DEUDA DE $11.500 MILLONES

La empresa, con sede en Gobernador Virasoro, mantiene su planta paralizada desde agosto y paga salarios de manera parcial mientras busca reordenar pasivos y evitar la quiebra.

La crisis de la forestoindustria sumó un nuevo capítulo en el norte del país con la decisión de Forestadora Tapebicuá SAU de solicitar su ingreso en concurso preventivo de acreedores. La firma, uno de los mayores aserraderos del país, busca reestructurar una deuda estimada en $11.500 millones y analizar alternativas que le permitan retomar la actividad en su planta ubicada en Gobernador Virasoro, en la provincia de Corrientes.

La presentación judicial fue informada el 23 de diciembre por Celulosa Argentina, empresa controlante de Tapebicuá, a través de una comunicación dirigida a inversores. En ese documento se explicó que la medida responde a la “crítica situación financiera” de la compañía y se encuadra en el régimen previsto por la Ley Nacional N° 24.522, que regula los procesos concursales.

Actualmente, la planta industrial permanece paralizada desde agosto debido a la falta de capital de trabajo. En ese contexto, los trabajadores perciben alrededor del 60% de sus salarios. El concurso preventivo aparece como una herramienta para evitar un escenario de quiebra y permitir la renegociación de los pasivos con los distintos acreedores, en un intento por estabilizar la situación operativa y financiera.

Tapebicuá integra uno de los grupos forestoindustriales más relevantes del país, con casi un siglo de trayectoria y una fuerte presencia en el mercado de compensados fenólicos. Sin embargo, los problemas financieros acumulados por el holding en los últimos años terminaron impactando de manera directa en esta unidad productiva. En septiembre pasado, el control del grupo fue transferido a un nuevo inversor, en una operación que incluyó la asunción de deudas y contingencias.

Pocos días después de ese cambio accionario, la empresa controlante también ingresó en concurso preventivo, con pasivos globales cercanos a los US$128 millones. Aunque se trata de procesos judiciales distintos, la situación de Tapebicuá está estrechamente vinculada al futuro del grupo. En los últimos años, la compañía atravesó un proceso de achicamiento que incluyó el cierre del aserradero de San Charbel y negociaciones de venta que no prosperaron, en parte por el tamaño de su plantilla, cercana a los 500 empleados.

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