
ALERTAN POR RIESGOS NUCLEARES EN IRÁN EN MEDIO DE LA CRISIS INTERNA Y LA TENSIÓN CON EE.UU.
Analistas internacionales advierten sobre posibles escenarios de proliferación y pérdida de control del material nuclear iraní, en un contexto de represión interna y escalada política con Washington.
El aumento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, tras la represión de las protestas internas en la República Islámica, reactivó las alertas de analistas internacionales sobre posibles riesgos vinculados al programa nuclear iraní. La preocupación se centra en la eventual pérdida de control del material nuclear en un escenario marcado por la inestabilidad política y social.
Si bien en los últimos días el presidente estadounidense Donald Trump pareció descartar una acción militar directa contra Irán, el sábado reclamó públicamente el fin del gobierno del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. El mandatario iraní había acusado previamente a Washington de respaldar las protestas y de ser responsable de miles de muertes. En paralelo, el desplazamiento de un portaaviones estadounidense hacia una ruta que podría conducir a Oriente Medio reforzó la percepción de un escenario volátil.
Especialistas en no proliferación advirtieron que, ante un eventual debilitamiento del poder central en Teherán, el gobierno iraní podría perder la capacidad de resguardar de manera efectiva sus activos nucleares. David Albright, exinspector de armas nucleares y director del Institute for Science and International Security, señaló que las reservas de uranio altamente enriquecido representan el principal foco de preocupación, ya que podrían ser robadas o desviadas en un contexto de caos interno.
Según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica, Irán posee unas 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al grado armamentístico. No obstante, la agencia reconoció que desde la guerra de junio pasado no pudo verificar el estado ni la ubicación de ese material, lo que implica una pérdida de “continuidad de conocimiento” sobre las existencias nucleares del país.
En la misma línea, Kelsey Davenport, directora de política de no proliferación de la Asociación de Control de Armas, advirtió que el material podría ser desviado hacia un programa clandestino o incluso transferido a actores no estatales si la crisis interna se profundiza. Los analistas también señalaron riesgos asociados a la central nuclear de Bushehr, la única planta comercial iraní, que podría convertirse en objetivo de sabotajes. Aunque no existen indicios de una pérdida efectiva de control estatal, la combinación de presión externa, conflicto interno y falta de información verificable mantiene en alerta a la comunidad internacional.