
MERCOSUR Y UNIÓN EUROPEA FIRMAN EN ASUNCIÓN UN ACUERDO DE ASOCIACIÓN TRAS MÁS DE DOS DÉCADAS
El tratado se rubricará este sábado en Paraguay y apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con impacto en economías exportadoras argentinas.
Tras más de 25 años de negociaciones intermitentes, el Mercosur y la Unión Europea firmarán este sábado en Asunción un Acuerdo de Asociación destinado a crear una de las mayores zonas de libre comercio del planeta. El entendimiento se concreta en un escenario internacional marcado por el avance del proteccionismo y la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China, y abre expectativas para provincias argentinas con perfil exportador, como Catamarca.
El acuerdo abarca un mercado de más de 700 millones de personas y cerca del 30% del Producto Bruto Interno global. La firma se realizará en el Gran Teatro José Asunción Flores, del Banco Central del Paraguay, un espacio de fuerte valor simbólico para la integración regional, ya que allí se rubricó en 1991 el Tratado de Asunción, acta fundacional del Mercosur. La ceremonia comenzará al mediodía y contará con la presencia del presidente paraguayo Santiago Peña y del mandatario uruguayo Yamandú Orsi. También se espera la participación del presidente argentino Javier Milei, mientras que el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no estará presente.
El texto final fue aprobado la semana pasada por la Comisión Europea, lo que permitió cerrar un proceso iniciado en 1999 entre Bruselas y los países fundadores del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay—, bloque al que se sumó Bolivia en los últimos años. En la antesala de la firma, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió en Río de Janeiro con Lula da Silva, junto al presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Más allá de su dimensión comercial, el acuerdo tiene una lectura geopolítica relevante. Para el Mercosur, representa una señal de cohesión interna en un bloque atravesado por tensiones; para la Unión Europea, una vía para diversificar alianzas en un contexto global fragmentado. El tratado prevé la eliminación de aranceles sobre más del 90% del comercio bilateral, con mayor acceso europeo para productos industriales y una ampliación de las exportaciones agroindustriales sudamericanas, como carne, soja, arroz, azúcar y miel.
La firma llega acompañada de resistencias en ambos lados del Atlántico. En Europa, agricultores y ganaderos expresan preocupación por la competencia de productos sudamericanos, mientras que en Sudamérica algunos sectores industriales advierten sobre el impacto de la apertura comercial. Tras la rúbrica, el acuerdo deberá ser ratificado por los parlamentos de los países del Mercosur y por el Parlamento Europeo, un paso imprescindible para su entrada en vigor y cuyo respaldo político aún no está garantizado.