
EL PAPA LEÓN XIV IMPULSÓ EN EL VATICANO UN DEBATE SOBRE SALUD GLOBAL CON IMPACTO EN ARGENTINA
La Pontificia Academia para la Vida reunió a expertos internacionales para analizar sostenibilidad y equidad en los sistemas sanitarios, en un contexto de restricciones y desigualdades.
Del 16 al 18 de febrero, la Pontificia Academia para la Vida celebró en Roma su Asamblea Anual bajo el lema “Healthcare for All: Sustainability and Equity”. La apertura estuvo a cargo del papa León XIV, quien afirmó que la salud no es solo un derecho individual sino una expresión del bien común que exige responsabilidad colectiva en un mundo atravesado por conflictos y desigualdades. El encuentro reunió a casi 300 especialistas en bioética, salud pública, economía y derecho sanitario.
Bajo la presidencia de monseñor Renzo Pegoraro, el eje central fue cómo garantizar el derecho a la salud en contextos de recursos limitados, envejecimiento poblacional, enfermedades crónicas e innovación biotecnológica. Participaron expertos como Ezekiel Emanuel, Mariana Mazzucato, Francesca Colombo, Walter Ricciardi y Sheila Tlou, junto a académicos de distintas universidades y organismos internacionales, en un diálogo interdisciplinario sobre sostenibilidad y equidad.
Uno de los conceptos destacados fue la distinción entre “salud para todos” y “salud para todo”, desarrollada en el libro Ética y Políticas Públicas del bioeticista argentino Fishel Szlajen, miembro de la Academia. Según explicó durante la Asamblea, la primera implica acceso universal y equitativo, mientras que la segunda puede derivar en una cobertura ilimitada sin evaluación de impacto. En el debate se señaló que la ausencia de criterios claros de priorización y sostenibilidad puede afectar la eficacia y equidad de los sistemas sanitarios.
En las sesiones finales se abordaron desafíos como envejecimiento, salud mental, discapacidad, migraciones, guerras y tecnologías emergentes. El papa León XIV insistió en que las políticas sanitarias deben centrarse en la dignidad humana y la equidad, con especial atención a los más vulnerables. Los participantes coincidieron en que reconocer límites y establecer criterios éticos y científicos claros es clave para preservar el derecho a la salud en escenarios de escasez y presión presupuestaria.