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MALESTAR POR LA CAMISETA DE LA SELECCIÓN: SE PRODUCE EN TAILANDIA PERO, SEGÚN EL SECTOR TEXTIL, HACERLA EN ARGENTINA NO CAMBIARÍA EL PRECIO FINAL

El caso reavivó el debate sobre los costos de la industria local, la carga impositiva y el impacto de las importaciones en el empleo, en medio del cierre de fábricas y la caída de la producción nacional.

MALESTAR POR LA CAMISETA DE LA SELECCIÓN: SE PRODUCE EN TAILANDIA PERO, SEGÚN EL SECTOR TEXTIL, HACERLA EN ARGENTINA NO CAMBIARÍA EL PRECIO FINAL

El caso reavivó el debate sobre los costos de la industria local, la carga impositiva y el impacto de las importaciones en el empleo, en medio del cierre de fábricas y la caída de la producción nacional.

La producción en el exterior de la camiseta de la Selección Argentina volvió a encender la polémica en el sector textil y puso en foco los costos estructurales de la industria local. La prenda oficial, confeccionada en Tailandia y vendida en el país a $262.999, generó malestar entre empresarios del rubro, que aseguran que fabricarla en la Argentina no modificaría de manera significativa el precio final para el consumidor.

El debate se intensificó luego de declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre los altos precios de la indumentaria local. En respuesta, el presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, Claudio Drescher, expuso el caso de la camiseta del seleccionado campeón del mundo, que exhibe en su etiqueta el “Made in Thailand” y cuyo precio sin impuestos nacionales sería de $217.355.

Desde la cámara señalaron que la decisión sobre el lugar de producción corresponde a Adidas, sponsor de la Selección desde hace más de 25 años. Según indicaron fuentes del sector, la Argentina integra el grupo de países habilitados para fabricar oficialmente las camisetas y cuenta con plantas que cumplen los mismos estándares de calidad que las del resto del mundo. La diferencia de costo laboral con Tailandia, explicaron, ronda apenas el 20%.

En ese contexto, los empresarios sostienen que el problema central no es la mano de obra sino la estructura impositiva. Drescher detalló que al precio final de una prenda se le suman el 21% de IVA, el impuesto al cheque, aranceles por uso de tarjetas, costos financieros por ventas en cuotas y alquileres comerciales, lo que eleva la carga total a más del 55% del valor. La mano de obra, en cambio, representa alrededor del 20% del costo total, por lo que producir en el exterior no resulta determinante para abaratar precios.

El caso se da en un momento crítico para la industria. En 2025, las importaciones de indumentaria y calzado alcanzaron los USD 1.506 millones, mientras que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 se perdieron unos 16.000 puestos de trabajo registrados en el sector. Desde la cámara advierten que el cierre de talleres y la suspensión de producción en fábricas importantes golpean con fuerza a las economías regionales.

A pesar de ese escenario, el sector destacó que los precios de la ropa vienen aumentando muy por debajo de la inflación general. Con datos del INDEC, señalaron que en 2025 la indumentaria subió 15,3%, frente a una inflación promedio del 31,5%. Entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025, la inflación acumuló 792,1%, mientras que la ropa aumentó 473,3%.

Para los empresarios textiles, el ejemplo de la camiseta de la Selección sintetiza el problema de fondo: una industria presionada por impuestos y costos financieros elevados, que pierde empleo y producción, aun cuando el traslado de la fabricación al exterior no se traduce en precios más bajos para los consumidores.

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