
ESCALA EL CONFLICTO ENTRE ISRAEL Y HEZBOLLAH Y AUMENTA LA TENSIÓN EN BEIRUT
El gobierno libanés informó más de 100 muertos y miles de desplazados mientras Israel intensifica operaciones militares y ordena evacuaciones en zonas del sur de Beirut.
El conflicto entre Israel y el movimiento armado Hezbollah escaló en las últimas horas y colocó a Líbano como un nuevo frente central del enfrentamiento regional. Mientras disminuyeron las agresiones directas entre Irán e Israel, Hezbollah incrementó el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí, lo que derivó en una intensificación de las operaciones militares israelíes y en evacuaciones ordenadas en zonas vinculadas al grupo en Beirut.
El ejército de Israel inició además una incursión terrestre con el objetivo de establecer una “zona tapón” en la frontera para reforzar la seguridad en el norte del país. En ese contexto, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, advirtió que el distrito de Dahiyeh, en el sur de Beirut y considerado un bastión de Hezbollah, podría enfrentar un escenario similar al ocurrido en Jan Yunis, en la Franja de Gaza.
Durante este jueves, una orden de evacuación emitida por el portavoz militar israelí provocó una salida masiva de habitantes de los suburbios del sur de la capital libanesa. El desplazamiento generó largas filas de vehículos y congestión en las principales vías de escape. Las operaciones militares también alcanzaron otras zonas del país, entre ellas el valle de la Bekaa, Baabda y Aramoun en el distrito de Aley, y Saadiyat en la región de Shouf.
Hezbollah mantiene una estructura militar respaldada por Irán y continúa activo en el conflicto. Sin embargo, analistas como David Wood, del Crisis Group con base en Beirut, plantean dudas sobre la capacidad actual de su arsenal tras dos años de enfrentamientos en solidaridad con Gaza. A pesar de estas incertidumbres, el grupo se atribuyó recientemente ataques con cohetes y drones contra ciudades israelíes como Tel Aviv y Haifa.
El Ministerio de Salud libanés informó que el saldo del conflicto asciende a 102 muertos y 638 heridos, mientras que los desplazados superan los 83.000. El gobierno del primer ministro Nawaf Salam sigue de cerca la evolución de la crisis, en un escenario regional donde otros actores armados aún no modifican el curso de la confrontación.