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LA NATALIDAD SIGUE EN BAJA Y CAMBIA EL MAPA DE LA MATERNIDAD EN ARGENTINA

El país registró 413.135 nacimientos en 2024 y profundizó una tendencia descendente. Especialistas advierten sobre la postergación de la maternidad, mayores riesgos durante el embarazo y cambios en los servicios de salud.

LA NATALIDAD SIGUE EN BAJA Y CAMBIA EL MAPA DE LA MATERNIDAD EN ARGENTINA

El país registró 413.135 nacimientos en 2024 y profundizó una tendencia descendente. Especialistas advierten sobre la postergación de la maternidad, mayores riesgos durante el embarazo y cambios en los servicios de salud.

La caída de la natalidad en Argentina volvió a reflejarse en los datos oficiales de 2024. Según el último informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, se registraron 413.135 nacimientos vivos, una cifra que consolida una tendencia descendente observada durante la última década. En 2014 se habían contabilizado 777.012 nacimientos, mientras que en 2023 el registro fue de 460.902.

Especialistas consultados señalaron que uno de los principales cambios es la postergación de la maternidad. La edad media materna se ubica actualmente entre los 27 y 29 años, mientras que la búsqueda del primer hijo se produce, en promedio, a los 34 años. Según los datos oficiales, las mujeres de entre 25 y 29 años concentraron el 25% de los partos en el último registro, seguidas por las de 30 a 34 años con el 23%.

Los profesionales también advirtieron que el corrimiento de la maternidad hacia edades más avanzadas incrementa la presencia de comorbilidades durante el embarazo, como hipertensión y diabetes, además de elevar el riesgo de trastornos genéticos, especialmente después de los 40 años. Frente a este escenario, remarcaron la importancia de los controles médicos previos y del asesoramiento preconcepcional.

El descenso de los nacimientos también impacta en la organización de los servicios de salud. Según especialistas en obstetricia, algunas maternidades privadas y establecimientos dedicados exclusivamente a la atención materna han reducido su actividad o cerrado sus puertas. La situación impulsa debates sobre la reorganización y regionalización de los servicios para concentrar recursos y mejorar la atención de embarazos de baja y alta complejidad.

La tendencia también se refleja en los centros de fertilidad. De acuerdo con registros de entidades especializadas, las consultas para buscar un segundo embarazo cayeron más de un 50% en la última década. Actualmente, la mayoría de las personas que recurren a tratamientos reproductivos lo hacen con el objetivo de lograr un primer hijo, en un contexto marcado por la postergación de la maternidad y cambios en los proyectos familiares.

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