
EL CIERRE DE ESCUELAS EN ESTADOS UNIDOS ALCANZA SU NIVEL MÁS ALTO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS
La disminución de la matrícula, los cambios demográficos y el fin de los fondos extraordinarios por la pandemia impulsan una reestructuración del sistema educativo en distintos estados del país.
El cierre de escuelas públicas en Estados Unidos se aceleró durante los últimos cuatro años y alcanzó su mayor nivel reciente, impulsado por la caída sostenida de la matrícula, el agotamiento de los fondos extraordinarios otorgados durante la pandemia de COVID-19 y los cambios demográficos registrados en distintas regiones del país. Según datos del Centro Nacional de Estadísticas Educativas, durante el ciclo lectivo 2025-2026 se cerraron más de 1.000 establecimientos, frente a los 755 registrados en 2021-2022.
Las proyecciones federales indican que la matrícula escolar continuará disminuyendo en los próximos años. Entre 2019 y 2031, se estima que las escuelas públicas perderán cerca de cuatro millones de estudiantes. Especialistas atribuyen esta tendencia a la reducción de la población infantil, las migraciones internas, las restricciones a la inmigración y al crecimiento de modalidades alternativas, como la educación en el hogar, las escuelas privadas y las escuelas chárter.
Diversos distritos escolares ya avanzan con planes de reorganización. Filadelfia aprobó el cierre gradual de 17 escuelas, mientras que el condado de Broward, en Florida, anunció el cierre de seis establecimientos y analiza nuevas medidas para los próximos ciclos lectivos. Houston también resolvió cerrar una docena de escuelas y Pittsburgh aprobó el cierre de otros 12 edificios educativos como parte de sus planes de ajuste.
Especialistas en financiamiento educativo sostienen que el escenario obligará a continuar rediseñando la red escolar en los próximos años. Mientras algunos sectores consideran que la reorganización responde a la necesidad de adecuar el sistema a la nueva realidad demográfica, representantes de organizaciones educativas advierten que la reducción de recursos y el crecimiento de programas que financian la educación privada también afectan el funcionamiento de las escuelas públicas tradicionales, que continúan concentrando la mayor parte de la matrícula del país.