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EL SILENCIO DE LA MINISTRA: LA CRISIS QUE DEJÓ AL DESCUBIERTO LAS PREGUNTAS QUE NADIE RESPONDE EN LA MINERÍA

Mientras trabajadores quedaban atrapados en la Puna y uno de ellos era trasladado a Buenos Aires por graves lesiones provocadas por el frío, el Gobierno anunció una investigación.

EL SILENCIO DE LA MINISTRA: LA CRISIS QUE DEJÓ AL DESCUBIERTO LAS PREGUNTAS QUE NADIE RESPONDE EN LA MINERÍA

Mientras trabajadores quedaban atrapados en la Puna y uno de ellos era trasladado a Buenos Aires por graves lesiones provocadas por el frío, el Gobierno anunció una investigación.

Más de un mes después, la ministra de Minería sigue sin dar explicaciones públicas y persisten interrogantes sobre los controles, el funcionamiento del organismo y el verdadero impacto de la actividad en la economía provincial.

Catamarca lleva años escuchando el mismo discurso: la minería es el motor de la economía provincial. Si eso es cierto, también debería ser el área donde el Estado ejerza los mayores controles y donde sus funcionarios den la cara cuando ocurre una crisis.

Hace poco más de un mes, trabajadores vinculados a empresas mineras quedaron varados durante días en la Puna tras un intenso temporal de nieve. Uno de ellos sufrió graves lesiones por congelamiento y debió ser trasladado a Buenos Aires. La gravedad del episodio llevó al propio gobernador Raúl Jalil a anunciar una investigación y a advertir que podrían aplicarse sanciones si las empresas habían incumplido los protocolos.

Desde entonces, el silencio se volvió protagonista.

La ministra de Minería, Olga Teresita Regalado, prácticamente estuvo ausente durante uno de los episodios más delicados que atravesó la actividad minera en los últimos años. Incluso trascendió que durante esos días se encontraba fuera del país. Más allá de esa circunstancia, nunca hubo una explicación institucional del Ministerio, un informe técnico sobre lo ocurrido ni información pública sobre el avance de la investigación anunciada por el propio gobernador.

Y es allí donde empiezan las preguntas.

¿Qué hizo el Ministerio de Minería durante la emergencia? ¿Cuál fue la actuación de la Policía Minera? ¿Se inspeccionó a las empresas involucradas? ¿Se iniciaron sumarios? ¿Se detectaron incumplimientos? ¿O aquella investigación quedó solamente en un anuncio?

Pero la discusión no termina ahí.

Si la minería es la principal política económica de Catamarca, ¿por qué la sociedad conoce tan poco sobre el propio Ministerio? ¿Cómo está conformado su organigrama? ¿Qué áreas tienen funciones de control? ¿La Policía Minera continúa funcionando con el mismo alcance? ¿Se fortalecieron los organismos de fiscalización o simplemente cambiaron los nombres de las oficinas?

También hay otra pregunta que merece una respuesta.

Desde hace años se afirma que la minería genera oportunidades para los proveedores locales y dinamiza la economía provincial. Pero, ¿quiénes son hoy los principales proveedores mineros? ¿Cuántas empresas nuevas lograron incorporarse en los últimos años? ¿Existe una verdadera apertura o el negocio continúa concentrándose en un grupo reducido de actores? ¿Cuántos de esos proveedores también mantienen contrataciones con el Estado provincial? Y, sobre todo, ¿existe información pública que permita a cualquier catamarqueño conocer cómo se distribuyen esas oportunidades?

No se trata de poner en duda la importancia de la minería. Se trata de exigir transparencia. Transparencia sobre los controles, sobre las investigaciones, sobre el funcionamiento del Ministerio y también sobre quiénes participan del negocio que el propio Gobierno presenta como la gran esperanza económica de Catamarca.

Porque una ministra no está solamente para anunciar inversiones, firmar convenios o participar de reuniones con empresas. También debe conducir el organismo cuando ocurre una crisis, informar qué pasó, explicar qué controles fallaron y decirle a la sociedad qué medidas se adoptarán para que no vuelva a suceder.

La minería necesita inversiones. Pero también necesita instituciones que funcionen, organismos que controlen y funcionarios que respondan.

Porque cuando el silencio ocupa el lugar de las respuestas, las dudas empiezan a pesar tanto como la nieve que dejó a aquellos trabajadores atrapados en la inmensidad de la Puna.

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