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Jóvenes en Argentina: un informe de la UCA advierte sobre el fuerte impacto de la desigualdad

Solo el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años accede a un empleo pleno de derechos, mientras las condiciones laborales y educativas varían según el nivel socioeconómico.

Jóvenes en Argentina: un informe de la UCA advierte sobre el fuerte impacto de la desigualdad

Solo el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años accede a un empleo pleno de derechos, mientras las condiciones laborales y educativas varían según el nivel socioeconómico.

El mercado laboral argentino presenta profundas dificultades para los jóvenes. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), correspondiente al período 2021-2025, apenas el 14,2% de las personas de entre 18 y 25 años logra acceder a un empleo pleno de derechos.

El estudio, titulado “Juventudes desiguales: entre la promesa y la exclusión”, señala que casi el 70% de los jóvenes se encuentra inactivo, desempleado o dentro del circuito laboral informal.

Las diferencias se profundizan de acuerdo con la posición socioeconómica. Mientras el empleo regular alcanza al 38,9% de los jóvenes del estrato medio alto, la proporción cae al 19,7% entre quienes pertenecen al estrato muy bajo.

La brecha educativa

El informe también identifica importantes diferencias en el acceso a los estudios superiores. El 69% de los jóvenes del estrato medio alto inició o completó una formación de ese nivel, mientras que la proporción es inferior al 10% entre quienes pertenecen al estrato muy bajo.

En este último grupo, además, el 64,7% de los jóvenes no logró completar la escolaridad obligatoria.

De acuerdo con el estudio, estas diferencias condicionan el proceso de transición hacia la vida adulta, que incluye completar los estudios, independizarse y formar una familia. Las posibilidades de atravesar esas etapas varían de acuerdo con las condiciones socioeconómicas de cada hogar.

Los jóvenes que no estudian ni trabajan

Otro de los indicadores analizados es el de los jóvenes que no estudian ni trabajan, conocidos como “NiNi”. A nivel nacional, representan el 20,7% de las personas de este grupo etario.

La diferencia entre los sectores sociales también es marcada: el porcentaje alcanza el 34,2% en el estrato muy bajo, frente al 8,3% registrado en el medio alto.

En el otro extremo, la posibilidad de dedicarse exclusivamente a estudiar alcanza al 41,2% de los jóvenes de ingresos altos, mientras que solo llega al 15,6% en el sector más desfavorecido.

El peso de las condiciones familiares

El estudio incorpora el concepto de “herencia social” para explicar la influencia de las condiciones laborales del hogar sobre las oportunidades de los jóvenes.

En los estratos bajo y muy bajo, la posibilidad de dedicarse únicamente a estudiar disminuye del 27% al 16,5% cuando el jefe o jefa del hogar pasa de contar con un empleo pleno a encontrarse en situación de subempleo o desocupación.

Los investigadores también advierten que la estabilidad laboral de los padres no alcanza por sí sola para eliminar las diferencias estructurales entre los sectores sociales, por lo que las desigualdades pueden mantenerse entre generaciones.

El impacto sobre el bienestar

La situación laboral y económica también aparece vinculada con el bienestar subjetivo, familiar y psicosocial de los jóvenes.

El malestar psicológico alcanza al 28,5% en el estrato muy bajo, frente al 15,5% en el medio alto. A su vez, la carencia absoluta de vínculos de amistad se registra en el 15,7% de los jóvenes de la base social, mientras que en el sector más alto alcanza al 1,7%.

El informe también señala que, en términos generales, el 85,5% de los jóvenes de entre 18 y 39 años llega al día 20 del mes sin dinero disponible.

Ante este escenario, el ODSA-UCA plantea la necesidad de una política integral que contemple la permanencia en el sistema educativo, el acceso a empleos formales, el bienestar psicosocial y la estabilidad de los hogares.

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