
Graciela Alfano despidió a Chiche Gelblung y recordó las historias que compartieron durante décadas
La actriz estuvo en el velatorio del periodista y evocó con humor y emoción distintos momentos de su relación, además de lamentar no haber aceptado una última invitación.
Graciela Alfano se acercó este miércoles al velatorio de Chiche Gelblung para despedir al periodista, cuya muerte generó conmoción entre figuras del espectáculo y los medios argentinos.
En diálogo con programas de América TV, la actriz recordó a Gelblung con afecto y aseguró que le resulta difícil pensarlo desde la tristeza debido a la gran cantidad de anécdotas que compartieron a lo largo de los años.
Alfano lo definió como un hombre “cultísimo”, “paternal” y muy fiel a su esposa, Cristina. También destacó el dolor de su familia, a la que describió como “muy entera” pese al difícil momento.
Una relación marcada por las anécdotas
La actriz contó que conocía a Gelblung desde hacía décadas, incluso antes de que él comenzara su relación con Cristina. Entre los recuerdos que más la hicieron sonreír mencionó un sorteo realizado en el boliche Mau Mau, en el que ambos ganaron pasajes a Río de Janeiro.
Según relató, aquel episodio se convirtió en una broma recurrente entre ambos. Cada vez que se encontraban, se preguntaban en tono jocoso si alguno había utilizado el pasaje del otro.
Alfano también recordó el papel que Gelblung tuvo al frente de las revistas Gente y Gente y Actualidad. Según explicó, el periodista impulsó la presencia de modelos en las tapas y ella misma fue protagonista de una de esas publicaciones, cuando apareció como Miss Siete Días.
A partir de aquella exposición, recordó, llegó a convertirse en Miss Argentina y luego en Miss Belleza Internacional.
La actriz también mencionó una portada de la revista Atlántida en la que Gelblung había escrito un particular elogio sobre ella. Para Alfano, se trató de un “tremendo piropo” que todavía conserva entre sus recuerdos.
La entrevista que quedó en la memoria
Otro de los episodios que Alfano evocó fue una entrevista que protagonizó junto a Matías Alé, quien en aquel momento era su pareja y tenía 22 años.
La actriz contó que Gelblung le había aconsejado buscar un compañero de 50 años, pero ella terminó haciendo todo lo contrario. La entrevista tuvo distintos momentos llamativos y terminó convirtiéndose en uno de los recuerdos más particulares de su relación con el periodista.
Durante el programa, Alfano protagonizó una escena mientras bailaba que generó gran repercusión. Al finalizar, le preguntó a Gelblung si habían ido demasiado lejos con la situación.
La respuesta del periodista quedó grabada en la memoria de la actriz: le anticipó que de aquella entrevista se hablaría durante décadas. Años después, Alfano recordó la frase entre risas y señaló que, efectivamente, todavía se sigue hablando de aquel momento.
El arrepentimiento de no haber tenido una última charla
Uno de los momentos más emotivos del recuerdo llegó cuando Alfano contó que Gelblung la había invitado poco antes de su muerte a participar de su programa en Crónica TV.
La actriz explicó que no aceptó porque tenía otros compromisos durante ese fin de semana. Frente a la muerte del periodista, reconoció que ahora se arrepiente de aquella decisión.
“Me hubiera gustado tener una última charla”, expresó. Sin embargo, inmediatamente matizó su frase y destacó la importancia que tuvieron para ella todas las conversaciones que mantuvo con Gelblung a lo largo de los años.
Alfano también resaltó su formación autodidacta, su gran cultura y su manera de analizar la realidad y la política del país. Lo describió como una persona “inteligentísima” y con una mirada profunda sobre la realidad.
Antes de retirarse del velatorio, la actriz se acercó a un grupo de jóvenes que la esperaba en la entrada y se tomó fotografías con ellos. Frente a las cámaras, resumió el momento con una frase: “La leyenda continúa”.
Finalmente, Alfano sostuvo que su carrera estuvo profundamente vinculada al periodismo y decidió continuar hablando con los periodistas que se encontraban en el lugar, como una manera de homenajear a Gelblung y hacer aquello que, según ella, él le habría pedido.