
Murió un exfuncionario de la Procuración que estaba imputado en una causa por corrupción
Guillermo Bellingi, exsubdirector general durante la gestión de Alejandra Gils Carbó, fue hallado muerto en una calle de La Plata. Debía declarar en menos de tres semanas en un juicio por la compra de un inmueble.
Guillermo Bellingi, de 55 años y exsubdirector general de la Procuración General de la Nación durante la gestión de Alejandra Gils Carbó, fue encontrado muerto este martes en una calle de Villa Elisa, La Plata. El hombre tenía una herida de arma blanca en el pecho y la Policía investiga la hipótesis de un posible suicidio.
Bellingi estaba imputado en una causa que investiga presuntas irregularidades en la compra de un edificio destinado a la Procuración General de la Nación, operación realizada durante la gestión de Gils Carbó.
El inmueble en cuestión es el Petit Hotel ubicado en Perón 667, donde en 2013 se instaló la Procuración. Para concretar la adquisición se realizó la licitación 1/2013, en la que intervino Bellingi como uno de los responsables de la operación y su medio hermano, Juan Carlos Thill, como asesor de la inmobiliaria que participó de la venta.
La empresa Argentina Financiera S.A. (Arfinsa), perteneciente al grupo Bemberg, vendió el edificio a la Procuración por $43.850.000 de 2021. Thill recibió una comisión de 3 millones de pesos, que al tipo de cambio de aquel momento equivalían a unos 500 mil dólares.
La investigación judicial sostiene que algunos contratos fueron firmados antes de que se hiciera público el ganador de la licitación y que Bellingi habría proporcionado información privilegiada a quienes finalmente resultaron adjudicatarios.
Por esta causa, el juez federal Julián Ercolini instruyó el expediente y envió a juicio oral a Gils Carbó y Bellingi.
El hallazgo del cuerpo
Bellingi fue encontrado en la calle 8, entre 406 y 407, de Villa Elisa. Un hombre que advirtió la presencia del cuerpo dio aviso al 911.
De acuerdo con los elementos encontrados por la Policía bonaerense, junto al exfuncionario estaban su billetera, teléfono celular, reloj, una mochila azul y un cuchillo de tipo criollo, además de la correspondiente vaina.
La herida estaba ubicada en la parte baja del tórax y presentaba una inclinación hacia el lado izquierdo. Según la sospecha inicial de los investigadores, el cuerpo no tenía signos de defensa ni otras lesiones, por lo que se analiza la posibilidad de que se haya tratado de un suicidio.
De todos modos, la autopsia será la encargada de determinar las circunstancias de la muerte.
Una declaración que quedó pendiente
La muerte de Bellingi ocurrió a menos de tres semanas del comienzo del juicio oral en el que debía declarar como uno de los principales imputados.
El debate se desarrollará ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 8, integrado por Gabriela López Iñiguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer. La acusación estará a cargo del fiscal general Marcelo Colombo.
Durante la investigación, Bellingi había sido suspendido a raíz de un sumario iniciado por la propia Gils Carbó. En 2017, mientras ella todavía ocupaba el cargo de procuradora general, el exfuncionario solicitó regresar a su puesto para continuar percibiendo su salario.
Gils Carbó aceptó el pedido, aunque no lo reincorporó a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), donde trabajaba cuando fue suspendido, sino que dispuso su traslado a la biblioteca de la institución.
Al solicitar la indagatoria de Bellingi, el fiscal Eduardo Taiano sostuvo que el exfuncionario había tenido un papel decisivo en el trámite de la licitación cuestionada.
Según el fiscal, Bellingi había sido designado en la Procuración menos de un mes después de la llegada de Gils Carbó, como coordinador de la Procuración General, con dependencia directa de la entonces procuradora y en un puesto equiparado al de subdirector general.