
El petróleo supera los US$ 115 y crece la presión sobre los precios de los combustibles en Argentina
Mientras el crudo alcanza su valor más alto desde mayo por la tensión en Medio Oriente, YPF decidió mantener su mecanismo para amortiguar las subas. Las petroleras privadas advierten sobre el impacto en sus costos.
El precio internacional del petróleo volvió a subir y comenzó a generar nuevas presiones sobre el mercado de combustibles en Argentina. El barril de Brent superó los US$ 115, su nivel más alto desde mayo, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente.
Frente a este escenario, YPF mantendrá por el momento su estrategia de contención de precios, mientras que las compañías privadas advierten que cada vez resulta más difícil absorber el incremento de los costos sin trasladarlo a los surtidores.
El presidente y CEO de la petrolera, Horacio Marín, confirmó que continuará utilizando el mecanismo conocido como “buffer”, una herramienta que permite amortiguar las variaciones del precio del crudo y registrar las diferencias en una cuenta compensadora.
“Cuando el conflicto baje, el precio de la nafta lo mantenemos”, afirmó Marín durante la inauguración del primer McDonald’s en una estación de servicio YPF Full.
El ejecutivo sostuvo que la decisión responde a una estrategia empresarial y señaló que la compañía busca reducir el impacto de la volatilidad internacional sobre los consumidores.
La estrategia de YPF condiciona al resto de las petroleras
La política de precios de YPF tiene una incidencia importante en el mercado local debido a su participación en las ventas de combustibles. Según un informe de Economía y Energía, en agosto la empresa concentró cerca del 56% de las ventas de nafta y el 57% de las de gasoil.
Esta posición genera presión sobre las marcas competidoras, que deben evaluar sus propios costos sin ampliar demasiado la diferencia de precios con la principal operadora del mercado.
Las últimas modificaciones reflejaron esa diferencia de estrategias. A fines de septiembre, Axion, Shell y Puma aumentaron los precios de las naftas alrededor de un 2,5% y los del gasoil cerca de un 5%. En cambio, YPF aplicó incrementos más moderados, de aproximadamente el 1% en ambos segmentos.
Desde el sector privado reconocen que las decisiones de la petrolera estatal funcionan como una referencia para el resto del mercado. Sin embargo, advierten que una prolongación de los actuales valores internacionales podría obligar a revisar los precios locales.
La cuenta compensadora, bajo presión
El mecanismo de amortiguación permite a YPF evitar que cada variación del petróleo se traslade de manera inmediata a los surtidores. No obstante, si las cotizaciones internacionales permanecen elevadas durante un período prolongado, sostener esa estrategia puede resultar más complejo.
Daniel Montamat, exsecretario de Energía y expresidente de YPF, advirtió que una suba sostenida del crudo podría complicar el funcionamiento de la cuenta compensadora y hacer previsible un ajuste de los combustibles.
Otro empresario del sector señaló que actualmente existe una diferencia importante entre la paridad de importación y los precios locales.
Aun así, las importaciones representan una porción reducida del abastecimiento argentino. De acuerdo con Economía y Energía, entre enero y agosto representaron el 1,6% de la oferta de gasoil.
En agosto, Shell, cuya marca es operada en Argentina por Mercuria Energy, concentró la totalidad de los 42.182 metros cúbicos de gasoil premium importados durante ese mes.
Por qué el petróleo internacional influye en los precios locales
La baja participación de las importaciones no impide que las cotizaciones internacionales tengan efectos sobre el mercado argentino.
Nazareno Ferrero, de Argus, explicó que las alternativas de exportación también influyen en la formación de los precios internos, ya que los productores consideran los valores que podrían obtener al vender sus combustibles en otros mercados.
En este contexto, la evolución del conflicto en Medio Oriente y la trayectoria del precio del petróleo serán factores determinantes para el sector. Mientras YPF busca amortiguar las variaciones, las petroleras privadas enfrentan una presión creciente para trasladar parte de los mayores costos a los consumidores.