
El riesgo país vuelve a subir y se acerca a los 700 puntos en medio de la caída de los bonos argentinos
El indicador de JP Morgan llegó a 678 puntos básicos, su nivel más alto desde octubre del año pasado, mientras crecen las dudas sobre los vencimientos de deuda, la acumulación de reservas y el panorama económico y político.
El riesgo país argentino volvió a encender señales de alerta en los mercados financieros. Este lunes, el indicador elaborado por JP Morgan alcanzó los 678 puntos básicos, tras subir 30 unidades en una sola jornada, mientras los bonos soberanos en dólares acumularon su séptima rueda consecutiva de caídas.
El registro representa el nivel más elevado desde el 28 de octubre del año pasado y acerca nuevamente al indicador a la zona de los 700 puntos básicos.
El avance del riesgo país refleja la pérdida de valor de los bonos argentinos denominados en dólares, conocidos como Globales y Bonares. La tendencia alcista comenzó hace aproximadamente dos meses, en paralelo con el incremento de los rendimientos de los títulos del Tesoro estadounidense y una reducción de las compras de divisas del Banco Central en el mercado local.
El indicador de JP Morgan mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de los países emergentes y el de los títulos del Tesoro de Estados Unidos. Cuanto mayor es esa brecha, más elevado es el riesgo que el mercado percibe al invertir en deuda de esos países.
Las dudas por los vencimientos de deuda y las reservas
Uno de los principales factores que inquieta a los inversores es la capacidad del Gobierno para afrontar los compromisos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027 y 2028.
Para el próximo año, los vencimientos con acreedores privados y organismos internacionales superan los USD 21.000 millones. En ese contexto, el mercado reclama mayores precisiones sobre la estrategia de financiamiento oficial y el ritmo de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central.
También genera preocupación la dificultad para regresar a los mercados voluntarios de deuda. El Tesoro dejó afuera de algunas licitaciones recientes determinados títulos públicos en dólares bajo legislación argentina, debido a las elevadas tasas de interés exigidas por los acreedores, que actualmente superan el 12% anual.
La suspensión del AO29 en las licitaciones de los últimos dos meses también mantiene la atención de los inversores sobre las posibles fuentes alternativas de financiamiento y la eventual utilización de acuerdos de intercambio de monedas, conocidos como swaps.
La incertidumbre política y la desaceleración económica
El escenario electoral también comienza a influir en las decisiones del mercado. A un año de las elecciones presidenciales de 2027, los inversores incorporan mayores niveles de cautela ante la incertidumbre política y la posibilidad de nuevas fluctuaciones en los activos argentinos.
Como antecedente, las tensiones cambiarias registradas entre septiembre y octubre del año pasado, durante las elecciones legislativas, llevaron al dólar a la zona de los $1.500, entonces el límite superior de las bandas cambiarias establecidas por el Banco Central.
A este factor se suma la desaceleración de la actividad económica y del consumo. Los indicadores recientes alimentan las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico a mediano plazo.
Un menor crecimiento también puede afectar la recaudación tributaria y, por esa vía, el superávit fiscal, uno de los principales objetivos de la administración de Javier Milei.
El contexto internacional también presiona a los bonos
La evolución de los mercados internacionales constituye otro elemento de peso. Los rendimientos de los bonos estadounidenses se ubicaron por encima del 5%, mientras las presiones inflacionarias en ese país y la incertidumbre financiera reforzaron la cautela de los inversores.
A ese panorama se sumó una suba semanal de hasta el 10% en los precios internacionales del petróleo, vinculada con los conflictos en Oriente Medio y la caída de los inventarios estadounidenses.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que los activos argentinos estuvieron afectados tanto por la volatilidad global como por las tensiones financieras locales. En ese contexto, los títulos soberanos perdieron terreno ante una mayor aversión al riesgo.
Sin embargo, Portfolio Personal Inversiones destacó que los bonos argentinos quedaron al margen de la mejora del escenario externo y que los factores propios del país volvieron a pesar sobre sus cotizaciones. Según su evaluación, la diferencia acumulada desde julio entre ambas tendencias llegó al 5%.
Qué dijo el Gobierno sobre la suba del riesgo país
El vocero presidencial, Adrián Ravier, atribuyó el incremento del indicador a la incertidumbre global y comparó la situación actual con la registrada al comienzo de la gestión de Milei.
Durante la conferencia de prensa de este lunes, recordó que el riesgo país había superado los 2.500 puntos antes de la llegada del actual Gobierno y sostuvo que el nivel presente, aunque superior a los 600 puntos, refleja una situación financiera más favorable que la de diciembre de 2023.
Por su parte, el economista Gustavo Ber advirtió que los inversores mantienen la atención sobre la estrategia de financiamiento del Tesoro y las señales que pueda ofrecer el Gobierno respecto de las alternativas para afrontar sus compromisos.
Con los bonos en dólares acumulando siete jornadas consecutivas de bajas y el riesgo país en 678 puntos básicos, el mercado sigue de cerca las decisiones económicas oficiales, la evolución de las reservas y las perspectivas de financiamiento para los próximos años.