
Mike Tyson, a los 60 años: el documental que expone sus heridas más profundas
El excampeón mundial de boxeo repasa los episodios más difíciles de su vida en una serie de cuatro capítulos para Netflix, donde reconoce el peso de su pasado y las transformaciones que atravesó con el tiempo
Mike Tyson volvió a enfrentarse a los momentos más complejos de su historia personal frente a las cámaras. A sus 60 años, el exboxeador estadounidense protagoniza una nueva serie documental que recorre tanto su ascenso a la cima del boxeo como los episodios que marcaron su vida fuera del ring.
Durante una entrevista con The Athletic, Tyson resumió sus sentimientos con una frase contundente: “Viví una vida oscura. Digo cosas oscuras”. La producción, dirigida por Floyd Russ y compuesta por cuatro episodios, muestra al exdeportista visiblemente afectado al recordar distintas etapas de su pasado.
En algunas escenas, el propio Tyson rompe en llanto y se muestra sorprendido por la intensidad de sus emociones. Sin embargo, también reconoce que acepta volver sobre su historia por motivos económicos y porque considera inevitable que cada persona forme su propia opinión sobre él.
Una vida marcada por los extremos
La trayectoria de Tyson estuvo atravesada por contrastes profundos. Nacido en Nueva York, creció en un entorno de pobreza, drogas y violencia, hasta convertirse en el campeón mundial de peso pesado más joven de la historia.
Su carrera le permitió obtener importantes ganancias, pero también estuvo acompañada de adicciones, episodios de violencia y conflictos judiciales. Entre los hechos más graves figura la condena por violación que recibió tras un encuentro con Desiree Washington, de 18 años, durante un evento relacionado con el certamen Miss Black America, realizado en Indianápolis en julio de 1991.
Tyson continúa negando los cargos y sostiene que interpretó el encuentro como consentido. No obstante, fue declarado culpable de violación y atentado al pudor, y condenado a seis años de prisión, de los cuales cumplió tres.
Al abordar nuevamente el caso durante el documental, el exboxeador manifestó que se trata de una etapa difícil sobre la que no desea hablar.
Los episodios que todavía lo enfrentan con su pasado
La producción también recupera las imágenes de la pelea de 1997 contra Evander Holyfield, cuando Tyson le mordió y arrancó parte de una oreja. Al recordar aquel episodio, asumió la responsabilidad por lo ocurrido y reconoció su comportamiento.
El documental incluye, además, las imágenes de una conferencia de prensa de 2002 en la que protagonizó otro incidente durante la promoción de un combate contra Lennox Lewis.
Tyson explicó que observar esas escenas le resulta incómodo porque siente que ya no es la misma persona. Según contó, la violencia que atravesó para llegar a ser quien es hoy hace que volver a ver su antigua versión lo transporte nuevamente a aquellos años.
Consultado sobre si se arrepiente de lo ocurrido con Holyfield, respondió que no. Sostuvo que, aunque le gustaría sentir arrepentimiento, también considera que debe aceptar su historia y la vida que construyó después de esos acontecimientos.
Aun así, reconoció que convive con una sensación de vacío que le resulta difícil de llenar y con la impresión persistente de que nunca alcanza lo que espera de sí mismo.
La pérdida de su mentor y una infancia vulnerable
Otro de los ejes de la serie es la muerte de Cus D’Amato, el entrenador y mentor que acompañó a Tyson cuando todavía era muy joven. D’Amato falleció cuando el boxeador tenía 19 años y su pérdida representó uno de los golpes más importantes de su vida.
La producción también vuelve sobre su infancia y las inseguridades que lo acompañaron desde pequeño. Tyson recuerda las burlas que recibía por su ropa sucia y por no ajustarse a la imagen de dureza que predominaba en su entorno.
Un guardia del centro de detención juvenil donde estuvo internado a los 12 años lo recuerda como un chico frágil. Otra escena lo muestra llorando sobre el hombro de su entrenador Teddy Atlas antes de competir en los Juegos Olímpicos de 1982, mientras intenta darse ánimo y reconocer sus propios logros.
Esos recuerdos permiten observar una faceta distinta del hombre que alcanzó fama mundial por su carácter agresivo y que llegó a ser conocido como “el Hombre Más Malvado del Planeta”.
Una nueva etapa lejos del ring
Con el paso de los años, Tyson asegura que su forma de ver la vida cambió. Reconoce que se volvió más conservador y que, durante su juventud, nunca habría imaginado que terminaría adoptando esa postura.
“Quería ser el joven campeón, el héroe, el matón”, recordó al describir las aspiraciones que tenía en aquella etapa.
Actualmente, dedica buena parte de su tiempo libre a sus palomas, una pasión que conserva desde la infancia. La pérdida reciente de 200 aves, que enfermaron y se contaminaron mientras él estaba de viaje, le provocó un profundo dolor.
También manifestó su deseo de convertirse en abuelo y habló de su presente familiar, al que describió desde una perspectiva más cercana a la de un padre.
La posibilidad de volver a combatir
Tyson lleva casi dos años sin competir. Su última pelea fue contra Jake Paul, en un evento que Netflix calificó como el más visto de la historia en un cuadrilátero, con un pico de 65 millones de espectadores simultáneos.
El excampeón perdió por decisión unánime y reconoció que, al día siguiente, se preguntó si había valido la pena volver a subir al ring. Sin embargo, no descartó repetir la experiencia.
Según explicó, estaría dispuesto a hacerlo nuevamente si contara con la aprobación de su esposa y sus hijos.
A los 60 años, Tyson se muestra como un hombre que intenta convivir con las consecuencias de su pasado, mientras reconoce las diferencias entre quien fue durante sus años de mayor exposición y la persona que considera ser en la actualidad.