
Punta Colorada se prepara para convertirse en un punto estratégico de las exportaciones petroleras de Vaca Muerta
El oleoducto VMOS registra un avance del 85% y prevé recibir el primer petróleo el 31 de diciembre de 2026. El proyecto apunta a generar exportaciones por hasta USD 15.000 millones anuales.
Un puerto que durante décadas permaneció prácticamente abandonado vuelve a ocupar un lugar central en el desarrollo energético argentino. En Punta Colorada, sobre la costa de Río Negro, avanza la construcción de la terminal marítima que permitirá transportar y exportar el petróleo producido en Vaca Muerta.
El proyecto forma parte de Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), una obra de infraestructura valuada en USD 3.000 millones que conecta la cuenca neuquina con el Atlántico. Después de 18 meses de trabajos, registra un avance del 85% y tiene previsto recibir el primer ingreso de crudo el próximo 31 de diciembre.
La iniciativa busca ampliar significativamente la capacidad exportadora del país y proyecta alcanzar ingresos de hasta USD 15.000 millones anuales cuando el sistema opere con los volúmenes previstos.
De puerto minero a terminal petrolera
Punta Colorada tiene una historia industrial que se remonta a 1969, cuando el Estado argentino creó HIPASAM (Hierro Patagónico de Sierra Grande Sociedad Anónima Minera) para explotar el yacimiento de hierro de Sierra Grande.
El complejo llegó a albergar la mina subterránea de hierro más grande de Sudamérica, con una red de galerías que superó los 90 kilómetros. El mineral era trasladado mediante un conducto de 32 kilómetros hasta el puerto de Punta Colorada, desde donde se embarcaba hacia otros destinos.
Durante las décadas de 1970 y 1980, la actividad minera impulsó el crecimiento de Sierra Grande. Sin embargo, en 1992, un decreto del gobierno de Carlos Menem dispuso la disolución de la empresa y la localidad atravesó un período de fuerte declive.
Más de tres décadas después, las instalaciones de la zona vuelven a integrarse a un proyecto industrial de gran escala. Esta vez, el hierro deja su lugar al petróleo de Vaca Muerta.
Un oleoducto de 437 kilómetros
VMOS es una iniciativa liderada por YPF e integrada por otras ocho compañías: Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell, Chevron y GyP.
El sistema conecta Allen, en Neuquén, con la terminal marítima de Punta Colorada a través de 437 kilómetros de cañerías de 30 pulgadas de diámetro. A ese recorrido se suma un tramo submarino de 15 kilómetros que vincula las instalaciones de almacenamiento con las monoboyas ubicadas en alta mar.
El proyecto cuenta con financiamiento de USD 2.000 millones mediante un préstamo sindicado de 14 bancos internacionales, encabezados por Citi, Deutsche Bank, JP Morgan, Itaú y Santander. Las empresas participantes aportaron, además, el 30% restante del capital.
Río Negro fue la primera provincia en adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Desde VMOS destacaron que esa decisión contribuyó a brindar previsibilidad y seguridad jurídica a los inversores.
Una obra que moviliza a la región
La construcción transformó la dinámica de Punta Colorada. Actualmente, alrededor de 1.600 personas trabajan diariamente en el proyecto y unas 1.100 viven en el campamento instalado en el predio.
El personal cumple distintos esquemas laborales, entre ellos jornadas de cuatro días de trabajo de 12 horas seguidas por cuatro días de descanso para quienes participan de las operaciones continuas.
La normativa provincial establece que al menos el 80% de los trabajadores debe ser contratado en Río Negro, una condición que el proyecto cumple. El 65% del personal proviene del valle alto y medio del río Negro, mientras que el 35% restante pertenece a la zona atlántica.
El movimiento económico también alcanza a los proveedores locales. El impacto informado supera los $240 millones en salarios y los USD 300 millones en contrataciones zonales. En total, más de 2.000 empleados vinculados con la obra son de la provincia.
Una vez finalizada la construcción, se prevé incorporar otros 200 trabajadores para las tareas de gestión y operación del sistema.
Seis tanques para almacenar petróleo
Uno de los componentes centrales de la terminal son seis enormes tanques de almacenamiento, cada uno con capacidad para 750.000 barriles de crudo.
Las estructuras tienen 30 metros de altura y 83 metros de diámetro, con un volumen de 120.000 metros cúbicos por unidad. En la primera etapa, solamente dos estarán habilitados para operar.
El petróleo llegará desde Neuquén y atravesará primero una unidad de filtrado para retirar impurezas. Luego pasará por un sistema de medición y toma de muestras, antes de ingresar a los tanques.
Desde allí, el crudo volverá a pasar por filtros y será impulsado mediante bombas hacia las instalaciones marítimas. La capacidad de bombeo permitirá enviar hasta 1,2 millones de barriles diarios.
La unidad de medición, conocida como LAC, tendrá un papel fundamental en el control de las exportaciones, ya que permitirá determinar con precisión el volumen de petróleo cargado en cada buque.
Las monoboyas y el traslado desde Medio Oriente
La etapa marítima contempla la instalación de dos monoboyas que permitirán cargar grandes buques petroleros sin necesidad de ingresar a un puerto ni utilizar estructuras de amarre en tierra.
Cada unidad pesa 272 toneladas, tiene 15,3 metros de diámetro y será fijada al fondo del mar mediante seis anclas y cadenas. Fueron fabricadas por la empresa neerlandesa Bluewater Energy Services en Emiratos Árabes Unidos, con un costo aproximado de USD 19 millones cada una.
Su traslado estuvo condicionado por las dificultades derivadas del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, debido a que debieron atravesar el estrecho de Ormuz. Las demoras modificaron los plazos de entrega previstos inicialmente.
Las estructuras llegaron al puerto de San Antonio Este, en Río Negro, a comienzos de octubre, y actualmente se encuentran en San Antonio Oeste. Su traslado flotando hacia la ubicación definitiva frente a la costa rionegrina está previsto para comenzar durante este fin de semana, aunque las condiciones climáticas provocaron algunos retrasos.
La operación de las monoboyas permitirá que los buques se conecten directamente al sistema para recibir el petróleo. La terminal fue diseñada para atender embarcaciones de hasta dos millones de barriles, el doble de la capacidad de los barcos que pueden ingresar a Bahía Blanca.
Cuánto petróleo podrá exportar el sistema
El funcionamiento de VMOS comenzará el 31 de diciembre de 2026, con el primer ingreso de crudo al oleoducto. La primera exportación efectiva está prevista para el primer trimestre de 2027.
La capacidad de transporte aumentará progresivamente:
- Primera etapa: 180.000 barriles diarios.
- Segunda etapa: 390.000 barriles diarios.
- Tercera etapa: 550.000 barriles diarios.
- Etapa en estudio: 750.000 barriles diarios.
- Objetivo de largo plazo: un millón de barriles diarios.
La capacidad correspondiente a las primeras tres etapas, que permitirá transportar 550.000 barriles diarios, ya se encuentra completamente vendida.
Con un precio de referencia de USD 70 por barril, ese volumen podría representar ingresos de exportación de hasta USD 15.000 millones anuales.
El almacenamiento permitirá acumular petróleo entre una carga y otra, de manera que los buques puedan recibir grandes volúmenes sin depender de que la producción y el embarque ocurran simultáneamente.
El futuro energético de Punta Colorada
Una vez que la terminal entre en funcionamiento, la cantidad de trabajadores será considerablemente menor que durante la construcción. Se estima que unas 120 personas estarán en planta y otras 60 participarán de tareas adicionales, a las que se sumarán los servicios vinculados con Aduana, Prefectura y otras actividades.
Sin embargo, el desarrollo de VMOS también es considerado parte de una cadena de grandes proyectos energéticos que demandarán personal capacitado en la región.
A pocos kilómetros de la terminal se proyecta Argentina GNL, una iniciativa de exportación de gas licuado impulsada por YPF, Eni y XRG.
De esta manera, Punta Colorada vuelve a incorporarse al mapa industrial del país: después de haber sido un punto de salida para el hierro de Sierra Grande, se prepara para convertirse en una de las principales puertas de exportación del petróleo de Vaca Muerta, con la posibilidad de sumar en el futuro nuevos proyectos vinculados al gas.