
ENERGÍA Y MINERÍA PASAN A LIDERAR EL SUPERÁVIT COMERCIAL Y DESPLAZAN A LA SOJA
Por primera vez, los sectores energético y minero se ubicaron como los principales generadores de divisas del país, con exportaciones que superaron ampliamente al complejo sojero.
La Argentina atraviesa un punto de inflexión en su comercio exterior: por primera vez en décadas, el superávit comercial no está liderado por la soja, sino por los sectores de la energía y la minería. Ambos rubros se consolidaron como los mayores generadores de divisas a través de las exportaciones, marcando un cambio en la composición de los ingresos externos del país.
Durante años, el complejo sojero fue el principal sostén del ingreso de dólares a la economía argentina. Sin embargo, ese liderazgo comenzó a modificarse. En el período analizado, las exportaciones conjuntas de energía y minería superaron los USD 17.000 millones, frente a un aporte aproximado de USD 4.000 millones del sector sojero.
El sector energético fue uno de los principales impulsores de este resultado. Las exportaciones crecieron un 28,5%, impulsadas por el petróleo y el gas, mientras que las importaciones energéticas cayeron un 22,7%. Esta combinación permitió consolidar uno de los superávits comerciales más elevados de la historia del país y reforzó el peso del sector en el balance externo.
La minería también registró un desempeño destacado. En 2025 alcanzó un récord histórico de exportaciones por alrededor de USD 6.037 millones. Este resultado estuvo asociado al aumento de los precios internacionales del oro y la plata, así como a la creciente demanda de minerales estratégicos, entre ellos el litio, utilizado en la electromovilidad y el almacenamiento energético.
Las proyecciones oficiales refuerzan este escenario de cambio. Para 2035, se estima que el superávit comercial conjunto de la energía y la minería podría superar los USD 75.000 millones. En el plano energético, la ampliación de la red de gasoductos permitiría incrementar las exportaciones de gas natural y ampliar la participación del país en los mercados regionales.
Un elemento señalado como clave para sostener este proceso es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), orientado a otorgar previsibilidad y facilitar el desarrollo de proyectos de gran escala. En ese marco, la energía y la minería se consolidan como los sectores con mayor peso en el comercio exterior, sin desplazar completamente al complejo sojero, pero modificando el eje tradicional de generación de divisas de la economía argentina.