
GRASA BEIGE: QUÉ ES Y CÓMO SE VINCULA CON EL AUMENTO DE LA PRESIÓN ARTERIAL
Un estudio en ratones mostró que la pérdida de este tipo de tejido adiposo puede endurecer las arterias y elevar la presión, aun sin cambios en el peso corporal.
Investigadores de la Universidad Rockefeller identificaron una relación directa entre la grasa beige y la regulación de la presión arterial, a partir de experimentos realizados en ratones con técnicas moleculares avanzadas y monitoreo continuo. El trabajo, publicado en la revista Science, sugiere que no solo importa la cantidad de grasa corporal, sino también su tipo y su interacción con los vasos sanguíneos.
En el organismo existen tres tipos principales de grasa: la blanca, encargada de almacenar energía; la parda, que produce calor; y la beige, que aparece dentro de la grasa blanca y puede activarse ante el frío. Según los científicos, este último tipo cumple un rol protector sobre el sistema vascular. El estudio mostró que la pérdida de grasa beige provoca un aumento de la rigidez arterial y una elevación significativa de la presión, incluso cuando el peso corporal permanece estable.
Para llegar a estos resultados, el equipo eliminó en ratones la proteína PRDM16, necesaria para la formación de grasa beige. La ausencia de este tejido derivó en una remodelación del tejido adiposo que rodea los vasos sanguíneos, mayor reactividad vascular y niveles elevados de presión arterial sistólica, diastólica y media. Además, se detectó un aumento de la fibrosis en las arterias, lo que reduce su capacidad de adaptarse a los cambios de flujo sanguíneo.
Los análisis moleculares revelaron que la pérdida de grasa beige alteró la comunicación entre el tejido adiposo y los vasos. En ese proceso, la enzima QSOX1 apareció como un factor clave. Cuando los investigadores eliminaron el gen que codifica esta enzima, los efectos negativos sobre las arterias y la presión arterial desaparecieron, lo que indica su rol central en el mecanismo observado.
Aunque los experimentos se realizaron en animales, los autores consideran que los hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas para la hipertensión. Mantener la grasa beige o intervenir sobre la enzima QSOX1 podría convertirse, a futuro, en una vía para prevenir o tratar la presión arterial elevada. No obstante, los científicos advirtieron que serán necesarios ensayos clínicos controlados para evaluar si estos mecanismos pueden aplicarse de manera efectiva en humanos.