
IRÁN REPORTA AL MENOS 3.400 MUERTOS POR LA REPRESIÓN Y SE AGRAVA EL CONFLICTO CON ESTADOS UNIDOS
Organismos de derechos humanos denunciaron una escalada de violencia desde fines de diciembre, mientras Teherán acusa a Washington de incitar las protestas y lanza advertencias militares.
La represión a las protestas en Irán dejó al menos 3.400 muertos desde el inicio de las manifestaciones el pasado 28 de diciembre, según el último informe difundido por la organización Activistas de Derechos Humanos en Irán (HRANA). El organismo, con sede en Oslo, señaló que la cifra constituye un “mínimo absoluto” y advirtió que nuevos testimonios confirman la magnitud de la violencia ejercida por el régimen iraní.
De acuerdo con el relevamiento, entre el 8 y el 12 de enero se registraron al menos 3.379 muertes, que incluyen tanto a manifestantes como a miembros de las fuerzas de seguridad. Del total, al menos 121 correspondían a organismos estatales. El informe también consignó 18.434 detenciones vinculadas a más de 600 protestas desarrolladas en las 31 provincias del país.
Si bien las cifras difieren entre los distintos reportes, un funcionario iraní reconoció ante la agencia Reuters que “alrededor de 2.000 civiles” murieron durante las manifestaciones. No obstante, la versión oficial del gobierno iraní atribuye los hechos a la acción de grupos a los que califica como “terroristas”, y rechaza las acusaciones de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
En paralelo, la crisis interna derivó en un nuevo foco de tensión internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó públicamente a los manifestantes a continuar con las protestas y a “tomar el control de las instituciones”. A través de su red Truth Social, advirtió que los responsables de la represión “pagarán un precio muy alto” y afirmó que “la ayuda está en camino”.
Las declaraciones provocaron una dura reacción de Teherán. En una carta dirigida al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, el embajador iraní ante el organismo, Amir Saeid Iravani, responsabilizó a Estados Unidos y a Israel por la muerte de civiles, en particular jóvenes. La escalada verbal se profundizó con advertencias militares del canciller Abbas Araghchi y del ministro de Defensa, Aziz Nafizardeh, quien afirmó que las bases militares estadounidenses en la región serían “objetivos legítimos” ante una eventual ofensiva.
En el plano económico, Trump también amenazó con imponer aranceles del 25% a los países que comercien con Irán, una medida que afectaría a socios como China, Turquía, Irak, Emiratos Árabes Unidos e India, aunque hasta el momento no fue formalizada. El conflicto se desarrolla en un contexto de creciente preocupación internacional por el agravamiento de la crisis política, social y humanitaria en Irán.