
LA CASA BLANCA ADMITE QUE EVALÚA TODAS LAS OPCIONES PARA TOMAR CONTROL DE GROENLANDIA
El gobierno de Estados Unidos reconoció que analiza incluso el uso de la fuerza militar para adquirir el territorio autónomo danés. Dinamarca advirtió que un ataque podría poner en riesgo la continuidad de la OTAN.
La Casa Blanca confirmó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su gabinete están evaluando “todas las opciones” para avanzar en el control de Groenlandia, incluido el posible uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Así lo reconoció oficialmente el gobierno norteamericano, al admitir que la adquisición del territorio autónomo danés forma parte de las prioridades estratégicas de la actual administración.
Según informaron medios estadounidenses, el secretario de Estado, Marco Rubio, comunicó a un grupo de legisladores que Trump estaría dispuesto a comprar Groenlandia. En paralelo, distintos países europeos expresaron su respaldo a la isla y se pronunciaron a favor de la no injerencia de Estados Unidos en el territorio, en un contexto de creciente tensión diplomática.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, explicó en un comunicado que el mandatario considera la adquisición de Groenlandia como una prioridad de seguridad nacional. En ese sentido, sostuvo que el control del territorio es visto como un elemento clave para disuadir a adversarios en la región ártica y remarcó que el tema ocupa un lugar central en la agenda de política exterior de la administración Trump.
En el mismo texto oficial, Leavitt afirmó que el presidente y su equipo están analizando diversas alternativas para alcanzar ese objetivo y señaló que el uso de las fuerzas armadas estadounidenses “siempre es una opción a disposición del comandante en jefe”. La declaración fue difundida tres días después de que Washington ejecutara una operación militar en la que capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, según se indicó en la información oficial.
La reacción desde Europa no se hizo esperar. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, advirtió que cualquier ataque de Estados Unidos contra Groenlandia podría tener consecuencias de gran alcance y sostuvo que una acción militar de ese tipo podría significar el fin de la OTAN. La postura danesa reforzó el rechazo europeo a cualquier intento de control forzado del territorio y profundizó el debate internacional en torno a la iniciativa estadounidense.