
MILEI Y STURZENEGGER PROPONEN EN THE ECONOMIST REDUCIR LA INTERVENCIÓN ESTATAL Y “CONTROLAR A LOS REGULADORES”
El Presidente y el ministro de Desregulación publicaron una columna en el semanario británico en la que cuestionan la regulación económica y defienden el rol de los mercados libres como motor del crecimiento.
El presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, publicaron una columna de opinión en la revista The Economist en la que plantean la necesidad de replantear de manera drástica la injerencia del Estado en la economía. En el texto, ambos funcionarios sostienen que el principal obstáculo para el crecimiento económico actual no es la falta de tecnología, sino la intervención gubernamental y las regulaciones excesivas.
En la columna, Milei y Sturzenegger realizan un recorrido histórico desde la Revolución Industrial hasta la actualidad para argumentar que los grandes saltos en productividad y reducción de la pobreza estuvieron asociados a los mercados libres y a la innovación tecnológica. En ese marco, afirman que la inteligencia artificial representa una oportunidad comparable a la mecanización industrial, al liberar a la economía de las limitaciones del trabajo intelectual, del mismo modo en que las máquinas liberaron al mundo de las restricciones del trabajo físico.
Los autores cuestionan los enfoques tradicionales de la política antimonopolio y sostienen que la existencia de empresas grandes y dominantes suele ser una consecuencia natural de la tecnología y de las economías de escala. En ese sentido, consideran problemático el enfoque europeo que sanciona el “abuso explotador” de posición dominante y defienden un modelo que se concentre únicamente en prácticas que bloqueen la entrada de competidores. Según plantean, forzar la fragmentación de empresas líderes puede elevar costos, desalentar la innovación y perjudicar el crecimiento económico.
En otro tramo del texto, Milei y Sturzenegger proponen “controlar a los reguladores” en lugar de controlar a las empresas. Señalan que los organismos reguladores tienden a acumular poder, imponer requisitos innecesarios y generar demoras burocráticas, y plantean como alternativa permitir la coexistencia de segmentos regulados y no regulados dentro de un mismo mercado. Según explican, esta lógica permitiría que los consumidores elijan y obligaría a los reguladores a competir en eficiencia y utilidad.
La columna también cuestiona la extensión del concepto de bienes públicos y de las externalidades como justificación de la intervención estatal. A partir de ejemplos concretos, los autores sostienen que el mercado puede ofrecer soluciones más eficientes que la regulación. En su conclusión, afirman que los mercados libres fueron el principal factor detrás del crecimiento global de los últimos dos siglos y llaman a profundizar una agenda de desregulación para devolver libertad económica a la sociedad.