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BAJARON LOS PRECIOS CON LA APERTURA, PERO CAYÓ LA ACTIVIDAD Y EL TRABAJO FORMAL

Desde la asunción del Gobierno, la indumentaria se abarató en términos relativos frente a la inflación y mejoró el poder de compra. Sin embargo, la actividad del sector se retrajo, se perdieron más de 18.000 empleos registrados y crecieron las importaciones.

BAJARON LOS PRECIOS CON LA APERTURA, PERO CAYÓ LA ACTIVIDAD Y EL TRABAJO FORMAL

Desde la asunción del Gobierno, la indumentaria se abarató en términos relativos frente a la inflación y mejoró el poder de compra. Sin embargo, la actividad del sector se retrajo, se perdieron más de 18.000 empleos registrados y crecieron las importaciones.

La evolución de los precios de la indumentaria se convirtió en uno de los principales argumentos del Gobierno para defender la apertura comercial impulsada desde la llegada de Javier Milei. Desde noviembre de 2023, la ropa y el calzado registraron un aumento del 149,4%, muy por debajo de la inflación general del período, que alcanzó el 259,4%. Esta diferencia implica un abaratamiento relativo del 30,6% respecto del nivel general de precios.

El descenso relativo de los valores tuvo un impacto directo en el poder adquisitivo. Según los datos difundidos, un jean de primera marca cuesta actualmente un 39% menos en dólares oficiales que a fines de 2023. En ese mismo sentido, el salario promedio permite hoy adquirir una mayor cantidad de prendas que al inicio de la actual gestión, un dato que el Ejecutivo utiliza como muestra de mejora en la capacidad de consumo.

Sin embargo, la contracara de este proceso se refleja con fuerza en los indicadores productivos y laborales del sector. Entre noviembre de 2023 y octubre de 2025 se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en las ramas de textiles, confecciones, cuero y calzado. La caída equivale al 15,1% del empleo formal del sector y constituye la contracción más profunda dentro del conjunto de la industria.

A la pérdida de puestos de trabajo se suma un marcado incremento de las importaciones, que presiona sobre la producción local. En paralelo, los niveles de utilización de la capacidad instalada se mantienen bajos, lo que da cuenta de una actividad deprimida y de dificultades para sostener el entramado productivo nacional vinculado a la indumentaria y el calzado.

El escenario que surge de estos datos muestra dos caras bien definidas. Por un lado, precios más bajos en términos relativos para los consumidores y una mejora en el poder de compra de los salarios. Por otro, un retroceso significativo del empleo formal y una caída de la actividad que impacta de lleno en uno de los sectores industriales más intensivos en mano de obra. El balance entre ambos efectos se convirtió en un eje central del debate económico en torno a la apertura comercial y sus consecuencias sobre el mercado interno.

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