
CASI TRES MILLONES DE PARAGUAYOS QUEDARON SIN ACCESO A SUS AHORROS TRAS EL CIERRE DE UN BANCO
La suspensión de Ueno Bank desató una crisis financiera en Paraguay, afectó a millones de clientes y provocó una caída del 35% en las ventas comerciales. El escándalo también abrió una crisis política que pone en riesgo la continuidad del presidente Santiago Peña.
La crisis financiera en Paraguay se profundizó tras la decisión del Banco Central de suspender las operaciones de Ueno Bank el lunes 2 de noviembre de 2026. La medida dejó a casi tres millones de personas sin posibilidad de acceder a sus ahorros, utilizar tarjetas, retirar efectivo o realizar transferencias. El impacto alcanzó a jubilados, trabajadores de bajos ingresos y pequeños comerciantes que utilizaban la entidad para administrar sus ingresos y actividades.
A junio de 2026, Ueno Bank registraba 2.941.996 clientes. De ese total, alrededor de 500.000 personas utilizaban exclusivamente sus servicios financieros. La interrupción de las operaciones provocó una demanda extraordinaria de apertura de cuentas en otras entidades, cuyos sistemas comenzaron a experimentar dificultades por la incorporación masiva de nuevos usuarios. Además, la inmovilización de los fondos tuvo consecuencias directas sobre la actividad comercial, con una caída del 35% en las ventas.
Según las inspecciones del Banco Central, la entidad presentaba un índice de solvencia del 5,56%, por debajo del mínimo obligatorio del 12%. También se detectaron deficiencias en la evaluación crediticia, inconsistencias en la documentación de préstamos y operaciones de financiamiento de gran magnitud con empresas presuntamente vinculadas al grupo controlador. Las irregularidades obligaron a realizar correcciones contables superiores a 1,6 billones de guaraníes. El CEO de la entidad, Miguel Vázquez, fue detenido mientras avanzan las investigaciones.
Los ahorristas podrán acceder a una cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos de hasta 75 salarios mínimos, equivalentes a unos 228,3 millones de guaraníes o aproximadamente 38.600 dólares por persona. El Banco Central anunció un primer desembolso de hasta 10 millones de guaraníes por depositante, mientras que el resto se devolverá mediante un cronograma oficial. La crisis también comprometió inversiones del Instituto de Previsión Social por unos 355 millones de dólares y los pagos de haberes de aproximadamente 32.000 jubilados.
El conflicto financiero alcanzó al presidente Santiago Peña, quien había sido accionista de Ueno Holding y mantuvo vínculos empresariales con el grupo hasta marzo de 2025. Las sospechas se profundizaron luego de que designara al entonces titular de Ueno Bank, Carlos Carvallo, al frente del Banco Central. Tras el escándalo, Peña pidió su renuncia y quedó expuesto a un pedido de juicio político que podría reunir apoyos incluso dentro de su propio Partido Colorado. El caso también puso bajo cuestionamiento el modelo paraguayo que Javier Milei suele presentar como referencia económica para la Argentina.