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CHINA RECHAZÓ UNA “INTERFERENCIA” EXTRANJERA EN IRÁN TRAS LAS AMENAZAS DE TRUMP

Pekín pidió respeto a la soberanía iraní y llamó a evitar el uso de la fuerza, en medio de la escalada de tensiones tras advertencias de una posible intervención militar de Estados Unidos.

CHINA RECHAZÓ UNA “INTERFERENCIA” EXTRANJERA EN IRÁN TRAS LAS AMENAZAS DE TRUMP

Pekín pidió respeto a la soberanía iraní y llamó a evitar el uso de la fuerza, en medio de la escalada de tensiones tras advertencias de una posible intervención militar de Estados Unidos.

El gobierno de China rechazó este lunes cualquier forma de “interferencia” extranjera en los asuntos internos de Irán, luego de las amenazas de intervención militar formuladas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La postura fue expresada por la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, en un contexto de crecientes presiones internacionales sobre Teherán tras una ola de protestas internas.

Durante una rueda de prensa, Mao Ning transmitió el respaldo de Pekín al pueblo iraní frente a las dificultades internas y externas, y manifestó el deseo de que el país logre superar sus desafíos actuales y preservar la estabilidad nacional. Según consignó el diario Global Times, la funcionaria subrayó la preocupación del gobierno chino ante la escalada de amenazas externas y remarcó la necesidad de respetar la soberanía y la seguridad nacional de Irán.

La posición china se conoció después de que Trump advirtiera sobre la posibilidad de una acción militar contra Irán si el gobierno no modifica su respuesta frente a las recientes manifestaciones. En ese marco, Mao Ning reiteró que China mantiene una postura histórica de rechazo a la injerencia en los asuntos internos de otros Estados. “Siempre nos hemos opuesto a la interferencia en los asuntos internos de otros países y sostenemos que la soberanía y la seguridad de todas las naciones deben ser plenamente protegidas por el Derecho Internacional”, afirmó.

La portavoz también insistió en que Pekín rechaza tanto el uso de la fuerza como las amenazas de utilizarla en las relaciones internacionales. En ese sentido, instó a las potencias involucradas a priorizar la vía diplomática y a redoblar los esfuerzos para preservar la paz y la estabilidad en Oriente Próximo, en un escenario marcado por el riesgo de una desestabilización regional.

De acuerdo con lo informado por Global Times, las protestas en Irán se originaron en el deterioro del poder adquisitivo de la población, la fuerte depreciación del rial y el impacto de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos. Las autoridades iraníes sostienen que ese contexto derivó en manifestaciones de alta tensión social.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, denunció que algunos disturbios derivaron en episodios violentos que, según su visión, podrían ser utilizados como justificación para una eventual intervención militar extranjera. En paralelo, la organización HRANA reportó que más de 500 personas habrían muerto durante la represión de las movilizaciones, cifras que alimentaron la preocupación internacional.

En este escenario, China reiteró su llamado a canalizar las diferencias mediante el diálogo, evitar la coacción y actuar con mesura. Pekín sostuvo que su postura responde tanto a sus principios de política exterior como a la necesidad de preservar la estabilidad regional y evitar una escalada de violencia con impacto internacional.

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