
LOS SÚPER ANCIANOS APORTAN UNA CLAVE GENÉTICA QUE REDEFINE EL RIESGO DE ALZHEIMER
Un estudio internacional identificó que personas mayores de 80 años con memoria excepcional presentan un perfil genético distinto, asociado a menor riesgo de Alzheimer de inicio tardío.
Un grupo reducido de adultos mayores desafía el patrón habitual del envejecimiento cognitivo. Se trata de personas de 80 años o más cuya memoria se asemeja a la de individuos de mediana edad. La ciencia los denomina “súper ancianos” o SuperAgers, y un estudio internacional de gran escala aportó nuevas evidencias sobre las bases genéticas que podrían explicar esta preservación cognitiva excepcional.
La investigación fue liderada por científicos del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt y publicada en la revista Alzheimer’s & Dementia. El trabajo analizó datos clínicos y genéticos de 18.080 adultos mayores pertenecientes a ocho cohortes nacionales, con información proveniente del Consorcio de Armonización del Fenotipo del Proyecto de Secuenciación de la Enfermedad de Alzheimer (ADSP-PHC). Dentro de esa muestra se identificaron casos de demencia por Alzheimer, controles cognitivamente normales y un subgrupo de súper ancianos.
El foco del estudio estuvo puesto en el gen APOE, central en la investigación sobre Alzheimer. La variante APOE-ε4 es el principal factor genético de riesgo para la enfermedad de inicio tardío, mientras que APOE-ε2 se asocia con un efecto protector. Los resultados mostraron que los súper ancianos portan con menor frecuencia el alelo APOE-ε4 y, al mismo tiempo, presentan una mayor presencia de APOE-ε2 en comparación tanto con personas con Alzheimer como con adultos mayores cognitivamente normales.
En términos cuantitativos, los súper ancianos mostraron hasta un 68% menos de probabilidades de portar APOE-ε4 frente a personas con demencia, y un 19% menos en comparación con controles de la misma edad. Además, presentaron una probabilidad significativamente mayor de portar el alelo protector APOE-ε2, lo que delineó un perfil genético distintivo basado en menor riesgo y mayor protección.
El estudio también se destacó por su diversidad muestral, al incluir participantes blancos y negros no hispanos, un avance relevante frente a la escasa representación histórica de ciertos grupos en este tipo de investigaciones. Si bien los patrones genéticos fueron consistentes entre los distintos grupos, los autores señalaron la necesidad de ampliar las muestras para confirmar los resultados.
Los investigadores aclararon que los hallazgos no implican determinismo genético. Factores ambientales, educativos y de estilo de vida siguen siendo determinantes en la salud cerebral. Sin embargo, la identificación de un perfil genético asociado al superenvejecimiento refuerza la idea de que el envejecimiento cognitivo no sigue un único camino y abre nuevas líneas de investigación para comprender los mecanismos de resiliencia frente al Alzheimer en la vejez avanzada.