
Ameba comecerebros en Fiambalá: un especialista explicó cómo investigar y prevenir riesgos en las termas
Tras la muerte de un niño de 10 años por meningoencefalitis amebiana primaria, el infectólogo Hugo Luis Pizzi recomendó investigar las condiciones del agua y evitar sumergir la cabeza como medida preventiva.
La muerte de un niño de 10 años en Fiambalá por meningoencefalitis amebiana primaria generó preocupación por la posible presencia de amebas de vida libre en ambientes acuáticos. Ante esta situación, el infectólogo y epidemiólogo Hugo Luis Pizzi explicó que existen medidas de vigilancia e investigación para detectar estos microorganismos y evaluar los riesgos.
Durante una entrevista con el programa Catamarca a Diario, de INFORAMA Radio, el especialista señaló que se trata de una infección poco frecuente y remarcó que todavía es necesario determinar dónde se produjo la exposición que habría originado el contagio.
Cómo ingresa la ameba al organismo
Pizzi explicó que las amebas de vida libre son diferentes de aquellas que suelen relacionarse con enfermedades intestinales. En el caso de la meningoencefalitis amebiana primaria, el microorganismo puede ingresar al cuerpo a través de la nariz durante la exposición a agua contaminada y avanzar hacia el cerebro.
Entre estos microorganismos se encuentra Naegleria fowleri, capaz de atravesar estructuras ubicadas en la parte superior de las fosas nasales y alcanzar el sistema nervioso central. Allí provoca una inflamación grave que puede evolucionar rápidamente.
El médico destacó la importancia de identificar la infección lo antes posible. Sin embargo, advirtió que el diagnóstico puede demorarse porque inicialmente suelen considerarse causas más frecuentes de meningoencefalitis.
La confirmación puede requerir estudios específicos, incluidos análisis morfológicos y genéticos. Según explicó, durante ese proceso la enfermedad puede avanzar y ocasionar lesiones cerebrales graves.
Aunque señaló que existe tratamiento, Pizzi remarcó que la rapidez del diagnóstico resulta determinante frente a una infección de estas características.
Qué medidas se pueden tomar en las aguas termales
Consultado sobre las termas de Fiambalá, el especialista consideró necesario investigar la posible presencia del microorganismo y mantener las restricciones preventivas que correspondan mientras se realizan los estudios.
Pizzi explicó que determinadas condiciones del agua, especialmente la temperatura, pueden favorecer el desarrollo de algunas amebas de vida libre. No obstante, aclaró que todavía debe establecerse dónde estuvo expuesto el niño antes de atribuir el contagio a un lugar específico.
Ante la sospecha de que un ambiente acuático pueda albergar estos microorganismos, el médico sostuvo que lo adecuado es realizar una investigación para determinar su presencia y evaluar las medidas necesarias.
También mencionó como referencia los controles que se efectúan en las piscinas para regular las condiciones del agua y utilizar productos desinfectantes. Sin embargo, aclaró que las aguas termales requieren una evaluación particular, ya que no todos los procedimientos de tratamiento resultan necesariamente adecuados para cualquier ambiente.
La recomendación para reducir el riesgo de exposición
Entre las medidas preventivas, Pizzi recomendó evitar sumergir la cabeza en las aguas termales.
El especialista también recordó que las amebas de vida libre pueden provocar otras afecciones, como infecciones oculares vinculadas al uso de lentes de contacto cuando no se mantienen condiciones de higiene apropiadas.
De todos modos, aclaró que la presencia de estos microorganismos no significa que cualquier contacto con el agua vaya a producir una infección, dado que la enfermedad es poco frecuente.
Por último, insistió en la importancia de que los profesionales de la salud consideren esta posibilidad ante cuadros compatibles con una meningoencefalitis, especialmente cuando existen antecedentes de exposición al agua que puedan orientar el diagnóstico.
Mientras se investigan las circunstancias del caso ocurrido en Fiambalá, la identificación del microorganismo y el análisis de las condiciones ambientales son fundamentales para determinar los riesgos y establecer las medidas preventivas correspondientes.